El filme se estrenó en 1934 a tan solo unos años de la aparición del cine sonoro, de ahí que vemos que los protagonistas aún recurren a estrategias del cine mudo, como son los movimientos exagerados, aspavientos, muecas, manoteos y gesticulación.
Algunas de las escenas nos recuerdan al simbolismo, sin embargo la cinta encaja en las vanguardias del momento principalmente en el surrealismo ya que se aprecia por los sentidos y no por la razón. Maneja elementos como el agua; elemento recurrente en el surrealismo, elemento de origen, de conocimiento y elemento de contacto con otros seres humanos. Dentro de esto también es importante otros dos componentes: los reflejos, ya sea en espejos o en vidrios, como cuando por fin la protagonista se libera del encierro del barco y sale a Paris para descubrir las dos caras de la ciudad; los elegantes escaparates y los barrios de los obreros. Y los reflejos en el agua. En ambos casos se aprecian superposición de imágenes. De alguna manera esto se ve después en el hiperrealismo de Richard Estes
En cuanto al barco, a pesar de ir en movimiento representa un mundo en solitario, un mundo que gira únicamente dentro de él mismo. Esto lo podemos ver en la habitación del marinero quien ha traído pedacitos de mundo a ella, solo para quedarse ahí, es un mundo dentro del mundo, mundo contenido en los recuerdos, un mundo donde se puede soñar; concepto que despues veremos en filmes taquilleros como Titanic.


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