lunes, 30 de noviembre de 2009

EL TERCER HOMBRE

EL TERCER HOMBRE
Dirigida por Carol Reed se estrena en 1949 la cinta El Tercer Hombre. Estacionada dentro del cine negro americano, con raíces en el expresionismo alemán. La historia de amistad, traición e intriga se ambienta en Viena durante la posguerra, de ahí que vemos el contexto de una ciudad devastada y un comportamiento de la sociedad de acuerdo a esta situación; en la cinta lidian situaciones que vemos están entre el bien y el mal, la moral y lo amoral la fidelidad y la traición.
De primordial importancia para esta cinta de Carol Reed, resultan los emplazamientos de la cámara; ángulos en picada y contrapicada son utilizados para dar o restar importancia a los personajes y a las situaciones, sin embargo el recurso más usado es el ángulo holandés para darnos la sensación de incertidumbre, desequilibrio y confusión. Y de la mano de la cámara van las luces y sombras, tan típicas del cine negro que nos muestran el ambiente cínico y generalmente sin un final feliz para sus personajes.
La cinta es una vía en espiral que va haciendo varios recorridos; comienza con un falso entierro y de ahí recorre algunos interiores mostrando escaleras de edificios que vemos ya sea en picada o contrapicada, recorre la ciudad destruida y finalmente el recorrido por las cloacas de la ciudad para buscar al personaje que ha fingido su propia muerte pero que en esa espiral encontrara la muerte para terminar la cinta con un verdadero entierro. Durante todos estos recorridos, el director nos va mostrando escenas con las situaciones en las que los personajes tienen que luchar, se encuentran en dilemas hay que escoger entre la fidelidad a un amigo y la ética moral. Pero la escena que a mi modo de ver marca el climax de la historia es cuando las miradas de los personajes de Joseph Cotten y de Orson Wells se cruzan. El primero se asombra al ver que su amigo no está muerto y se da cuenta que ha fingido todo y lo ha manipulado, el segundo en la penumbra y con la cara a medio iluminar tiene una sonrisa cínica.

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